HM CIOCC confirma que en algunos tipos de linfoma la curación ya alcanza el 80%

Madrid, 10 de noviembre de 2017. El linfoma es un tipo de cáncer hematológico cuya incidencia se ha incrementado en los últimos años pero al mismo tiempo los grandes avances terapéuticos han provocado que exista una mayor supervivencia, por lo que cada vez más pacientes ganan años a la enfermedad.

 

 

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​Esta realidad hace que “en algunos tipos de linfoma la curación alcanza ya el 80%”, según explica el Dr. Jaime Pérez de Oteyza, director del Departamento de Hematología y Oncohematología de HM Hospitales. 


Este especialista desarrolla su labor asistencial en el Centro Integral Oncológico Clara Campal (HM CIOCC), ubicado en el Hospital Universitario HM Sanchinarro, donde están disponibles todas las posibilidades de tratamiento existentes para abordar este proceso oncológico. De hecho, HM CIOCC es el primer 'Cancer Center' privado de España gracias a los más de 3.100 nuevos pacientes que recurren a sus servicios al año, de los cuales en 2016 un 9% (284) tenían diagnosticado un tumor oncohematológico.

 

El manejo de estos pacientes ha avanzado mucho en los últimos años y se han incorporado nuevos tratamientos, entre los que destacan agentes biológicos como los anticuerpos monoclonales. "A día de hoy, el tratamiento para el linfoma se basa en cuatro o cinco modalidades: quimioterapia, inmunoterapia, radioterapia, terapias dirigidas a dianas moleculares y trasplante de médula ósea. La elección de la combinación adecuada dependerá del tipo de linfoma, el grado de extensión de la enfermedad, la edad del paciente y la presencia de otras enfermedades concomitantes que puedan suponer un riesgo para recibir una u otra terapia", confirma el Dr. Pérez de Oteyza.

 

Existen más de 60 tipos distintos de linfomas que se dividen en dos grandes grupos, los linfomas de Hodgkin y los linfomas no-Hodgkin. Los primeros tienen una incidencia de 2,4 nuevos casos por cada 100.000 habitantes al año y aparecen, predominantemente, en dos grupos de población: alrededor de los 20 años de edad y alrededor de los 50 años. En cambio, dentro de los no Hodgkin existen varios tipos, siendo los más frecuentes el linfoma difuso de células grandes B y el linfoma folicular, con una incidencia de 5 y 2 nuevos casos, respectivamente, por cada 100.000 habitantes al año. "Ambos pueden afectar a personas de cualquier edad, sin embargo, son más habituales en las de edad avanzada, siendo la edad media del diagnóstico los 60 años", señala el Dr. Pérez de Oteyza.

 

Lo que más influye de cara al pronóstico es el tipo de linfoma, ya que algunos de ellos pueden curarse definitivamente, mientras que en otros es muy difícil. "En el caso del linfoma de Hodgkin hay un 80% de curaciones definitivas empleando solamente quimioterapia clásica y radioterapia, mientras que en el linfoma difuso de células grandes B las probabilidades de recuperación dependen sobre todo de lo avanzado que esté en el momento del diagnóstico, pero podemos decir que, en líneas generales, se curan más de la mitad de los pacientes", asegura el Dr. Pérez de Oteyza.

 

Variedad en las causas

Pese a que no hay una causa clara que esté detrás de este tipo de procesos oncológicos, existen numerosos factores como microorganismos como virus (SIDA, hepatitis C o Epstein-Barr) y bacterias (raramente — Borrelia o Helicobacter —), al igual que "la exposición a determinados tóxicos como el tabaco o productos químicos como los pesticidas, tintes para el pelo y disolventes orgánicos", señala el especialista.

 

Asimismo, los "agentes quimioterápicos utilizados en el tratamiento de otros tumores pueden dar lugar a esta enfermedad y como cada vez hay más personas que sobreviven a un cáncer, hay más probabilidad de que aparezcan linfomas", apunta el Dr. Pérez de Oteyza. Algo parecido sucede en el caso de algunas enfermedades autoinmunes en las que el riesgo de linfomas es mayor. Puesto que estas patologías cuentan con tratamientos cada vez más eficaces que incrementan la supervivencia del paciente, la incidencia de linfomas también se ve aumentada. Ante esta realidad se constata la necesidad de profundizar en determinar las causas que producen este tipo de cáncer hematológico.

 

Signos de alerta

Hay determinados síntomas que si bien pueden deberse a enfermedades de carácter mucho más leve, pueden también estar detrás de un linfoma y, por ello, ante su aparición se aconseja que sea el médico quien los valore. "El síntoma fundamental es el agrandamiento de los ganglios linfáticos, que notamos como abultamientos en el cuello, en las axilas o en las ingles. A veces, puede ir acompañado de síntomas generales tales como cansancio, fiebre, sudoración profusa y pérdida de peso", concluye el especialista de HM CIOCC.

 

 

 

 

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